Perdidos entre las estrellas

La neurodiversidad es un hecho. Nuestra naturaleza es heterogénea por definición, encontrando una diferenciación muy clara entre los individuos de la especie a la que pertenecemos en cuanto a la variabilidad de conductas se refiere, producto de nuestra predisposición genética, la citoarquitectura y conectividad cerebral manifiesta, y los entornos en los que circulamos. El espectro autista es tan amplio que ha dado para un sinfín de referencias bibliográficas tanto en ámbitos clínicos como otros, entre los cuales se encuentran algunos que en teoría se percibían muy alejados, como el paleoantropológico. Aquí discutiré la importancia, según diversos autores, que tiene el estudio del autismo de alto funcionamiento (o con menos limitaciones, lo que prefiráis) y Asperger, en la especialización técnica y artesana de los seres humanos en el Paleolítico Superior, considerándose éstos como vectores no sólo de avances clave para la Humanidad, sino de la diversidad de la misma, lo que (de nuevo) nos hace únicos.


© 2018 José Miguel Martínez Gázquez

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