Ansiedad (3). Alien(aci贸n).

Psiquiatr铆a & Psicolog铆a Evolucionista

Los evolucionistas dividimos las preguntas que nos hacemos sobre la ra铆z de la conducta de los animales, humanos o no humanos, en dos categor铆as amplias: las que se refieren a la funci贸n evolutiva 煤ltima y las que se refieren a los mecanismos pr贸ximos. La funci贸n 煤ltima de una estructura se refiere a las razones por las cuales la estructura en su forma actual se ha retenido a trav茅s del tiempo evolutivo, frente a las muchas formas alternativas de la misma estructura que se generan en cada generaci贸n a trav茅s de la mutaci贸n gen茅tica y la recombinaci贸n.

Las preguntas mecanicistas hacen alusi贸n a c贸mo funciona una estructura. El color de la piel humana es producido por la melanina, un pigmento que se sintetiza a partir de la tirosina, un amino谩cido, en c茅lulas especializadas llamadas melanocitos, y se transporta a otras c茅lulas epid茅rmicas en ves铆culas llamadas melanosomas. Todos estos son detalles de c贸mo la pigmentaci贸n cumple su funci贸n. Las explicaciones funcionales y mecanicistas pueden llevarse a cabo de manera algo independiente unas de otras en primera instancia. Podemos determinar para qu茅 sirve la pigmentaci贸n sin necesariamente conocer todos los detalles de c贸mo se produce la melanina. El pensamiento funcional, en ese sentido, es potencialmente 煤til, incluso para los investigadores con mayor orientaci贸n mecanicista, ya que la funci贸n de una estructura impone restricciones sobre c贸mo puede funcionar y, por lo tanto, limita el espacio de b煤squeda de posibles hip贸tesis que los investigadores quieran seguir. Pese a eso, no todo es funcional o adaptativo en t茅rminos de fitness.

En investigaci贸n psiqui谩trica, el enfoque se ha centrado principalmente en las explicaciones mecanicistas de los s铆ntomas de ansiedad (por ejemplo, qu茅 f谩rmacos tienen funciones ansiol铆ticas o ansiog茅nicas, y qu茅 谩reas del cerebro y sistemas neurofisiol贸gicos est谩n implicados) probablemente en detrimento de cuestiones m谩s inmediatas, pr贸ximas y contextuales. Aunque generalmente se acepta que la ansiedad sirve para preparar a una persona para las amenazas, hasta ahora solo unos pocos pioneros han pensado en detalle acerca de las implicaciones de su funci贸n. Una pregunta que tiende a surgir al considerar las condiciones psiqui谩tricas desde un punto de vista evolutivo es d贸nde se encuentra el l铆mite entre la funci贸n y la disfunci贸n. Un mecanismo funciona fundamentalmente en un sentido evolutivo (especie) si tiene un nivel de respuesta que, promediado en todos los individuos y los entornos en los que viven, maximice la supervivencia y la reproducci贸n.

Este es un criterio muy diferente de los utilizados para delimitar los l铆mites cl铆nicos en psiquiatr铆a, que se basan principalmente en el nivel de sufrimiento y la calidad de vida. Si un mecanismo produce angustia o afecta la calidad de vida, esto no significa necesariamente que est茅 funcionando mal en el sentido evolutivo. Para muchas adaptaciones, como el sistema nocireceptivo o del dolor, es parte de su dise帽o que causen estados subjetivamente desagradables, y la viabilidad de los individuos se reducir铆a si no lo hicieran en las circunstancias apropiadas. Por lo tanto, aunque indudablemente algunos casos de trastorno de ansiedad son patol贸gicos, ya que los mecanismos de control que regulan la respuesta de ansiedad se han desregulado, tambi茅n es posible que algunos casos representen respuestas adaptativas apropiadas a la situaci贸n en la que la persona se encuentra actualmente. Dicho de otra manera, toda conducta es adaptativa en ese sentido.

La propensi贸n a la ansiedad y los s铆ntomas de ansiedad se distribuyen a lo largo de un continuo en la poblaci贸n humana, y los niveles de s铆ntomas predicen los resultados de manera gradual. Adem谩s, la evidencia epidemiol贸gica sugiere que la probabilidad de supervivencia a largo plazo es menor en personas con un bajo nivel de propensi贸n a la ansiedad que aquellas en el medio de la distribuci贸n. Ni siquiera est谩 bien establecido que, en personas con niveles cl铆nicos de ansiedad, la ansiedad necesariamente perjudique la aptitud biol贸gica. En un estudio reciente, los pacientes con ansiedad y depresi贸n com贸rbida cl铆nicamente definidas ten铆an una mortalidad m谩s baja que aquellos con depresi贸n y m谩s discapacidad. Todo esto respalda la opini贸n de que la ansiedad cl铆nica comparte un continuo con la respuesta de ansiedad normal y protectora, y que ubicar el l铆mite entre la funci贸n adaptativa y la patolog铆a no es sencillo, ni filos贸fica ni emp铆ricamente. Adem谩s, la presencia de disfunci贸n puede no ser el criterio apropiado para asignar el tratamiento. Por ello, y por otras razones, la historia evolutiva de la ansiedad y el miedo es larga, sucia y lo suficientemente peluda como para entreteneros un rato.

Dec铆a Benjamin Franklin que no hay nada seguro, excepto la muerte y los impuestos. Yo a帽adir铆a los miedos fundamentales, porque el miedo es libre. Los miedos fundamentales proporcionan razones para temer una amplia gama de est铆mulos, mientras que los miedos comunes no tienen esta caracter铆stica. Por ejemplo, considera las relaciones racionales entre tres miedos diferentes: (a) el miedo a las serpientes; (b) el miedo a las alturas; y (c) el miedo a la ansiedad. El miedo a las serpientes y las alturas no est谩n racionalmente relacionados entre s铆 en el sentido de que tener uno de los miedos no es una raz贸n para tener el otro miedo. No tiene sentido que una persona diga: “Tengo miedo a las alturas porque tengo miedo a las serpientes”. Por otro lado, el miedo a la ansiedad est谩 racionalmente relacionado con el miedo a las serpientes y las alturas. Una persona racional podr铆a decir: “Tengo miedo a las serpientes y las alturas porque temo que tendr铆a un ataque de p谩nico si me encontrara con esos est铆mulos”. Una persona que tiene un miedo inusual (o sensible a) la posibilidad de un ataque de p谩nico tiene una raz贸n para temer potencialmente a las serpientes, las alturas o cualquier otra situaci贸n que pueda provocar p谩nico.

Los temores fundamentales deben ser apoyados evolutivamente de tal manera que el miedo producido por el est铆mulo tenga un sesgo de selecci贸n l贸gicamente defendible. Los niveles fenot铆picos normativos deber铆an proporcionar ventajas evolutivas individuales y grupales a nivel l贸gico, con niveles fenot铆picos extremos que favorecen al grupo. Por ejemplo, un sistema inhibitorio conductual y normativo ser铆a apoyado evolutivamente a nivel individual, mientras que uno extremadamente bajo para un subconjunto grupal podr铆a facilitar la protecci贸n contra los depredadores. Estos miedos deben distribuirse de manera continua y normal en la poblaci贸n. Un miedo inherente ser铆a apoyado biol贸gicamente con una base gen茅tica subyacente, debe estar presente en alg煤n nivel en la mayor铆a de los individuos sanos, con patolog铆a y / o ventajas espec铆ficas de grupo en lugar de ventajas individuales que se producen en los extremos (o colas de la distribuci贸n), estos, a su vez, deben ser no derivados (o l贸gicamente irreductibles) y a medida que se vuelven cada vez m谩s fundamentales o de orden inferior (no derivados), deben requerir menos determinantes a priori. Por ejemplo, “驴Qu茅 induce el miedo a estar desempleado?” podr铆a continuarse con: “驴Qu茅 es lo que induce al miedo a no ser pagado?” En alg煤n momento, el proceso iterativo de reducci贸n l贸gica de la flecha hacia abajo deber铆a producir una l贸gica tautol贸gicamente expresada ret贸ricamente como temo, porque temo.

Una persona que teme a la muerte, por ejemplo, puede no temer a la muerte, per se, sino que teme (1) el proceso de morir, que es reducible a otros miedos (por ejemplo, miedo al dolor); (2) que la muerte ser谩 desagradable; (3) inc贸gnitas sobre la muerte (que puede o no implicar una vida futura), haciendo de lo desconocido el objeto del miedo; o (4) el concepto de olvido, un desconocido inequ铆voco, que requiere un aprendizaje sustancial a priori, pues, ni morir ni desaparecer son conceptos inherentes: ambos deben ser aprendidos. La ausencia de miedo a la muerte entre los ni帽os menores de diez a帽os est谩 en consonancia con algunos estudios en ni帽os que temen inc贸gnitas, oscuridad y serpientes (o a las plantas, ya puestos, cosa que no me queda tan clara), entre otras cosas, mucho antes de demostrar comprensi贸n o miedo a la muerte. Adem谩s, la muerte no es necesariamente aversiva o evitada.

Muchas religiones postulan la muerte como una vida futura fant谩stica y apetecible, y cuando la vida extraterrena y futura es potencialmente apetitiva, cualquier temor asociado debe ser el resultado de (1) una certeza insuficiente en la promesa de esa vida despu茅s de la muerte o (2) el proceso de morir como una transici贸n a esa vida futura. En ese sentido, el desarrollo nocional de una vida futura apetitosa puede haber sido hacer frente a inc贸gnitas relacionadas con la muerte porque es no deja de ser una realidad dura.

La nocicepci贸n evoca evaluaciones que pueden producir la experiencia del dolor. El miedo al dolor hace referencia a la experiencia sensorial y emocional desagradable que puede estar asociada con la nocicepci贸n, pero es el resultado de un aprendizaje sustancial y complejo basado en atribuciones de significado a la nocicepci贸n, por lo que no es inherente ni no derivativo. La nocicepci贸n puede ser aversiva, pero no temida, si lo siguiente es cierto: (1) posee longitud corta; (2) intensidad manejable; (3) sin secuelas consecuentes (o no da帽inas); o (4) las secuelas consecuentes son apetitivas (p. e., finalizaci贸n de objetivos; placer). Por tanto el miedo al dolor, aunque es cr铆ticamente importante, puede no ser fundamental. Sin embargo tengo serias dudas si la incertidumbre y el miedo a lo desconocido siguen este recorrido.

La amplia congruencia te贸rica entre las disciplinas que abordan el estudio de la conducta sugiere que las inc贸gnitas y algunas disonancias son inherentemente evaluadas como aversivas, poniendo como elemento central a ese no saber como la peor parte de las situaciones angustiantes y s铆 podr铆a ser considerado como un miedo fundamental. De hecho, un miedo suficiente para abordar las inc贸gnitas con precauci贸n (es decir, tratar las inc贸gnitas como amenazas potenciales) ser铆a adaptativo, siempre que la intensidad no comprometa las actividades de supervivencia (como buscar comida, refugio o ayuda a los conespec铆ficos). En consecuencia, la evoluci贸n deber铆a haber producido un sesgo de selecci贸n para evaluar las inc贸gnitas como probablemente amenazantes y en consecuencia activar el sistema inhibitorio conductual. Los humanos y los animales no humanos estrechamente relacionados (p.e., los bonobos) prefieren la certeza al riesgo, pero se adaptan seg煤n el historial de aprendizaje (esto es, el conjunto de encuentros con inc贸gnitas) y las variables situacionales (o n煤mero relativo de conocimientos e inc贸gnitas). De hecho, los beb茅s primates no humanos responden inicialmente a las inc贸gnitas con miedo y ansiedad, pero se habit煤an r谩pidamente en ausencia de consecuencias aversivas. En los mam铆feros no primates, al principio se evitan los objetos desconocidos que evocan miedo, lo que aumenta la seguridad inmediata del animal. Sin embargo, si el nivel de miedo es bajo o cuando disminuye con el tiempo o gana distancia, los animales comienzan una exploraci贸n activa del objeto, territorio o contexto desconocido que evoc贸 su ansiedad o miedo, y la informaci贸n recopilada en el proceso de exploraci贸n les permite para adaptarse a la novedad o los cambios ambientales. A su vez, los animales salvajes tratan las inc贸gnitas como m谩s aversivas que los animales criados en la relativa seguridad de los laboratorios no solo por limitar la incertidumbre en un espacio cerrado y estable, sino porque est谩n m谩s expuestos a la enculturaci贸n, endoculturaci贸n o inmersi贸n cultural. Pero, 驴c贸mo podemos observar la ansiedad, la enculturaci贸n y los miedos fundamentales? Pues a trav茅s de un elemento que se altera por la primera y fluct煤a con las otras dos, como es el sue帽o.

El sue帽o es esencial para la funci贸n cognitiva o la salud en los humanos y, sin embargo, las razones principales para dormir, es decir por qu茅 evolucion贸, siguen siendo misteriosas. En comparaci贸n con otros primates, el sue帽o en grandes simios ha experimentado un cambio evolutivo sustancial, con todos los grandes simios construyendo una plataforma para dormir o nido, un soporte artificial que les aporta seguridad a lo largo de las horas de sue帽o. Los dem谩s simios, los gibones, no se hacen la cama. El cambio evolutivo adicional caracteriza el sue帽o humano, ya que los humanos tienen la duraci贸n de sue帽o m谩s corta y la mayor proporci贸n de sue帽o REM entre los primates. Es probable que estos cambios reflejen que nuestros antepasados experimentaran cierta fitness al estar m谩s activos durante una mayor parte del ciclo de 24 horas que otros primates, algo potencialmente relacionado con las ventajas derivadas del aprendizaje, la socializaci贸n y la defensa contra los depredadores o los cong茅neres hostiles.

Por buenas razones, al sue帽o REM se le conoce como sue帽o parad贸jico: nuestra presi贸n arterial, frecuencia card铆aca y respiraci贸n se elevan. De hecho, el patr贸n de activaci贸n de la mayor铆a de las neuronas durante el sue帽o REM se asemeja a las de la vigilia y, en algunos casos, 茅stas se disparan de manera m谩s intensa en ciertas regiones (como, por ejemplo, en la protuberancia, el n煤cleo geniculado lateral y la corteza occipital), que cuando estamos despiertos. Esto, de hecho, no es demasiado sorprendente, ya que tenemos nuestras enso帽aciones m谩s v铆vidas e intensas durante el sue帽o REM y a menudo implican tramas complejas y enrevesadas. Para que no podamos representar estos sue帽os y lastimarnos, nuestro cerebro tiene una soluci贸n ingeniosa: nos deja temporalmente paralizados de pies a cabeza. Esta par谩lisis (aton铆a postural) se desencadena por la protuberancia (incluida la formaci贸n reticular pontina) y la m茅dula rostral ventromedial que suprimen el tono musculoesquel茅tico durante el sue帽o REM mediante la inhibici贸n de las neuronas motoras en la m茅dula espinal, a trav茅s de neurotransmisores GABA y glicina.

Ocasionalmente se produce la activaci贸n perceptiva, pues comenzamos a despertar y a elevar nuestro grado de consciencia, mientras estamos bajo el hechizo de la par谩lisis REM. El resultado es una condici贸n curiosa llamada par谩lisis del sue帽o, donde la persona queda atrapada, incapaz de moverse o hablar al quedarse dormida o al despertar. Curiosamente durante la par谩lisis del sue帽o, el sistema sensorial est谩 activo, y los movimientos oculares y respiratorios permanecen intactos, culminando en un estado de semi-consciencia junto con par谩lisis corporal. Si bien alguna vez se pens贸 que solo surg铆a en el contexto de la narcolepsia ( con <1% de la poblaci贸n), ahora sabemos que el 20% de la poblaci贸n general tiene episodios de par谩lisis del sue帽o, donde los sue帽os v铆vidos (y a veces aterradores) del REM pueden extenderse a la vigilia emergente. Las alucinaciones hipnog贸gicas o hipnop贸mpicas ocurren en todas las modalidades sensoriales e incluyen experiencias extracorp贸reas o la detecci贸n de presencia de intrusos amenazantes en el dormitorio.

Una alteraci贸n funcional de la corteza parietal (derecha) puede dar lugar a la alucinaci贸n com煤n de este intruso en el dormitorio que observamos durante la par谩lisis y en ausencia de se帽ales sensoriales aferentes, y podr铆a causar esta alteraci贸n de la “imagen corporal” con algunas regiones implicadas, como el l贸bulo parietal superior derecho y la uni贸n temporoparietal (TPJ), cr铆ticas para la construcci贸n de una representaci贸n neural del cuerpo pero tambi茅n para el juicio que hacemos de los dem谩s. Esencial para esta hip贸tesis, es la proyecci贸n alucinatoria de un mapa corporal ajeno (驴un hom煤nculo, quiz谩s?), debido a una conducci贸n neural conflictiva eferente/aferente, y que la interrupci贸n de la TPJ usando estimulaci贸n el茅ctrica focal puede inducir la ilusi贸n de una otra persona, similar a la sombra que imita las posturas corporales, o que la hiperactividad en la corteza temporoparietal de los esquizofr茅nicos puede conducir a la atribuci贸n err贸nea de sus propias acciones a los dem谩s. Podr铆a atreverme, incluso, a evocar el sistema de neuronas espejo (MNS) como crucial para dar lugar a esta alucinaci贸n “intrusa”. Las neuronas en el 谩rea V5/Mt de la corteza visual se disparan cuando hacemos movimientos volitivos. De hecho, detectan movimiento. Por eso, un subconjunto de ellas (10%), dispara incluso cuando solo ves a otra persona realizar una acci贸n. Los circuitos que realizan c谩lculos an谩logos pueden estar involucrados en la lectura de las intenciones de orden superior que se requieren para construir una teor铆a de la mente (ToM), pero esto todav铆a es un tema de debate.

En una par谩lisis del sue帽o, el MNS permitir铆a separarse temporalmente de su cuerpo y ver el mundo desde el punto de vista de otra persona. En otros primates, esto requiere la presencia f铆sica de otro individuo, mientras que en humanos podr铆a ser que la conect贸mica del MNS fuese tan profunda, como para establecer la s铆ntesis prefrontal as铆 como para permitirle un punto de vista virtual (es decir, imaginar lo que estar铆a viendo si estuviera en el lugar de la otra persona). Sin embargo, aunque vea temporalmente el mundo desde la ubicaci贸n de otra persona, literalmente no abandona su cuerpo. Es decir, no tiene una experiencia extracorporal u OBE. Esto se debe a que el MNS tiene m煤ltiples salidas, que est谩n fuertemente moduladas por dos fuentes. Primero, aferentes sensoriales del cuerpo y, segundo, la interacci贸n tri谩dica entre MNS, corteza prefrontal y V5. Esta interacci贸n implica una convergencia de entradas correctas y sus zonas objetivo en V5. Asimismo, no es sorprendente que el da帽o a la corteza prefrontal a veces provoque equopraxia, es decir, imitar lo que est谩 haciendo alguien cercano.

De manera an谩loga, la disrupci贸n masiva de la informaci贸n sensorial durante la par谩lisis conducir铆a a una desinhibici贸n similar del MNS y su propensi贸n a proyectar su cuerpo en otro individuo, si eres un chimpanc茅, u otro cuerpo virtual, si eres humano. Una perturbaci贸n de estas interacciones conducir铆a a las manifestaciones m谩s floridas de un secuestrador alien铆gena, intruso de dormitorio u otro terror alienante vistos con tanta frecuencia como resultado de la masiva deferencia que ocurre durante la par谩lisis del sue帽o REM.聽Sin embargo, esto no me explica por qu茅 algunas personas perciben que son abducidas, otras ven sombras y otras 煤nicamente no pueden moverse.

En primer lugar, Thalbourne y Houran (2000) hablan de transliminalidad, “una tendencia para que el material psicol贸gico cruce (trans) umbrales (limines) dentro o fuera de la conciencia”. Los indicadores de este rasgo subyacente incluyen absorci贸n, propensi贸n a la fantas铆a, creatividad y experiencias paranormales, como ocurre en ocasiones en la esquizotipia. A煤n as铆, no est谩 claro por qu茅 algunas personas optan por una interpretaci贸n de abducci贸n extraterrestre, mientras que otras suponen que est谩n atormentadas por un fantasma o que deben haber estado so帽ando despu茅s de todo (aunque saben que estaban despiertas). Es decir, no est谩 claro por qu茅 una narrativa cultural es favorecida sobre otra (por ejemplo, fantasmas contra alien铆genas). Sin embargo, los secuestrados suelen tener una amplia gama de creencias de la New Age (por ejemplo, proyecci贸n astral, predicci贸n del futuro) que podr铆an haberlos hecho especialmente propensos a respaldar una interpretaci贸n de encuentro alien铆gena de sus episodios de par谩lisis del sue帽o.

En segundo lugar, la forma en que una persona lo interpreta depende de las narrativas culturales disponibles (por ejemplo, fantasmas, visitas extraterrestres, enfermedades neurol贸gicas) y su credibilidad a la persona que busca explicar esta notable experiencia. Por eso el papel de la enculturaci贸n es tan importante en seg煤n qu茅 discursos dominantes. Ve谩se, por ejemplo, el aluvi贸n de experiencias de abducciones entre los a帽os 40 y 70 en EE.UU. durante la Guerra Fr铆a por parte de veteranos de la Segunda Guerra Mundial o la Guerra de Corea que viven rodeados de la nada, en pleno flyover country. Tambi茅n es importante observar su relaci贸n con el TEPT, como cuando se estudi贸 a los refugiados camboyanos que hab铆an estado expuestos a estr茅s post-traum谩tico durante el r茅gimen de Pol Pot, y Hinton et al. (2005) descubrieron que pr谩cticamente la mitad de los encuestados inform贸 al menos un episodio de par谩lisis del sue帽o durante el a帽o anterior con experiencias similares a secuestros por entidades oscuras.

En tercer y 煤ltimo lugar, la historia de aprendizaje de cada uno quiz谩 tenga un tinte incluso m谩s oscuro que un encuentro en la tercera fase. Algunos estudios sugieren que las personas que informan haber sido secuestradas por extraterrestres o abusadas sexualmente cuando ni帽os experimentan episodios de par谩lisis del sue帽o en tasas much铆simo m谩s altas que aquellos que niegan historias de abducci贸n extraterrestre o abuso infantil. En unos informan sobre el secuestro por extraterrestres, cuyas afirmaciones estaban relacionadas con episodios aparentes de par谩lisis del sue帽o durante los cuales las alucinaciones hipnop贸mpicas se interpretaron como seres extraterrestres, aunque no se les hace f谩cil recordar (normal) los eventos traum谩ticos. En otros, los menos, se nombra el abuso sexual infantil expl铆citamente como raz贸n de una historia de vida marcada por el trauma, el estr茅s y la ansiedad que se manifiesta durante la par谩lisis del sue帽o. Esto no quiere decir que toda persona que padezca par谩lisis del sue帽o haya sufrido abusos, pero aquellas a las que se les hace persistente y tienen peores experiencias que ninguna s铆 han estado expuestas a presencias oscuras que cre铆as conocidas. Porque no hay nada peor que te roben la infancia y no saber que te espera al otro lado de la puerta.

“La emoci贸n m谩s antigua y m谩s fuerte de la humanidad es el miedo, y el tipo de miedo m谩s antiguo y m谩s fuerte es el miedo a lo desconocido”

H.P. Lovecraft

Referencias:

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Envejecer activos dice:

    Magn铆fica entrada sobre los mecanismos del sue帽o, tan secretos a煤n pese al enorme volumen de datos con el que se cuenta en este terreno. Pero no menos valiosa es la relaci贸n de esta compleja funci贸n cerebral con la cultura y sus avatares, tan diversos. Felicidades.

    Me gusta

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