Psicopatía (3). Parabellum.

Psiquiatría y Psicología Evolucionista

 

Los psicópatas poseen un sentido disminuido de culpa, remordimiento y empatía. Además, tienden a ser impulsivos, a asumir riesgos y no planean el futuro. Son únicos en el sentido de que demuestran un mayor riesgo de agresión tanto instrumental como reactiva. En algunos casos, estos pueden verse como debilitantes y perjudiciales para el individuo, mientras que en otros casos estos rasgos en realidad pueden beneficiarle. Esto hace plausible que algunos autores piensen sobre que la psicopatía sea una estrategia más que una patología o, incluso, algo más perverso como crear una distinción entre psicópatas exitosos, o que no terminan en la cárcel, y no exitosos.

Es algo bien sabido que los trastornos de personalidad del Grupo B tienen relaciones positivas con el número de hijos. De hecho, los rasgos psicópatas facilitan la actividad sexual y las personas que cumplen una pena de prisión, que exhiben rasgos psicópatas más altos, muestran niveles más bajos de asimetría fluctuante, lo que sugiere un mayor nivel de condición física y fertilidad. Es evidente el papel de la selección sexual en este conjunto de trastornos. ¿Podrían estar relacionados con la aptitud biológica y, por lo tanto, ser objeto de selección natural? Cuando se analiza el comportamiento potencialmente adaptativo, la evidencia empírica sugiere principalmente que las facetas antisociales del Factor 1, como son la manipulación y la frialdad emocional, podrían estar relacionadas con el comportamiento adaptativo y funcional, en comparación con las facetas del Factor 2, como la impulsividad y el comportamiento antisocial. Según qué entornos, claro.

Mientras que el Factor 2 puede resultar adaptativo solo en entornos sociales que faciliten la explotación incondicional de otros, el Factor 1 puede funcionar, de manera más amplia, en entornos que presentan oportunidades ocasionales de deserción ante un grupo de iguales y frente a relaciones que, se entiende, son de escaso valor para uno mismo y no se ajusta a los fines. Cuando se indica la posibilidad de una relación rentable a largo plazo, la psicopatía parece compatible con el establecimiento de un mutualismo cooperativo, por muy estratégica que sea su base. Cuando no, nace otro grupo.

La selección natural puede favorecer diferentes niveles de un rasgo de personalidad en diferentes entornos, donde el valor esperado de los beneficios de los rasgos psicópatas puede superar los costes y viceversa, y el equilibrio ocurre cuando se mantienen dos o más estrategias dentro de una población a una frecuencia particular entre sí. En un entorno en el que la mayoría de las personas adoptan una estrategia de cooperación, un pequeño número de personas puede mantener una estrategia de explotación, que será el germen de la formación de una escala social. Esto puede traer grandes beneficios en términos de fitness ecológico cuando es poco frecuente, pero se vuelve menos gratificante en frecuencias más altas debido a la vigilancia ante conductas antisociales en la población, y debido a la mayor probabilidad de que un tramposo encuentre otro tramposo, explicando además su prevalencia del 1% y su tendencia depredadora, y despótica, cuyo fin no es más que la eusocialidad, la desigualdad y dar alas al Darwinismo Social, del cual hablaré en otras entregas.

La Hipótesis del Tramposo sugiere que los psicópatas exhibirán más indignación, menos empatía y menos altruismo que los no psicópatas como alternativa a la cooperación, donde las emociones tienen un papel central como dispositivos de compromiso. Al mostrar ciertas emociones, los individuos señalan sus intenciones a los demás. La expresión emocional es, en gran medida, una señal honesta. Sentir (y mostrar) ciertas emociones compromete a un individuo a actuar de cierta manera, con implicaciones en la evolución del engaño, porque los tramposos que no mostraron la intención de hacer trampa obviamente serían seleccionados. Los cooperadores que eran expertos en leer las intenciones de un psicópata serían seleccionados. Luego se seleccionarían tramposos más hábiles, y así sucesivamente. Al final, los cooperadores habrían evolucionado para usar señales de confiabilidad y los tramposos para ocultar la intención de hacer trampa, apareciendo así como cooperadores.

Además, los mecanismos psicológicos están diseñados para responder de manera flexible a los cambios en el entorno o a las características propias, una propiedad denominada cambios contingentes o adaptación condicional. El modelo de Calibración Adaptativa sugiere que una de las funciones del sistema de respuesta al estrés es utilizar la información del entorno para modificar la Historia de Vida de un individuo para que coincida con las condiciones del mismo. Por lo tanto, los niños con una disposición genética para la psicopatía desarrollarán características psicopáticas (especialmente afectivas) si están expuestos a un ambiente estresante o privativo, para optimizar su fitness. El sistema de respuesta al estrés detecta la información sobre la disponibilidad de recursos, la morbilidad-mortalidad extrínseca y la imprevisibilidad en su medio, que luego actúa como un mecanismo integrador, facilitando en este caso el desarrollo de estrategias rápidas que son adaptativas en diferentes condiciones ambientales hostiles.

Otro tipo de cambio contingente es en respuesta a las propias características fenotípicas heredables, lo que denominamos heredabilidad reactiva,  la compensación óptima entre tiempo y energía que depende de variables como las propias cualidades. Por ejemplo, algunos niños con mayor tamaño corporal a los 3 años son menos agradables y más agresivos a los 11 años, adoptando una estrategia agresiva porque les es más fácil seguir de manera efectiva en comparación con los niños más pequeños, simplemente porque pueden, y en línea con la Hipótesis del Halcón. Aunque la Hipótesis del Tramposo explica adecuadamente la manipulación y la duplicidad de los psicópatas, no aborda su impulsividad y agresividad. Los tramposos usan la manipulación y el engaño para explotar la cooperación de los demás, mientras que los halcones usan la intimidación y la agresión para obtener lo que quieren. De hecho, los investigadores han sugerido que los rasgos psicópatas se adaptan para explotar a otros.

Es importante también el papel del genotipo MAOA, coloquialmente llamado Gen del Guerrero, en respuesta a la provocación. Las personas con MAOA-L demostraron una mayor predisposición a la agresión y una hipersensibilidad interpersonal más alta que aquellas con MAOA-H. Además, tales individuos MAOA-L mostraron una mayor actividad en la corteza cingulada anterior dorsal (dACC), un área que se ha asociado con angustia relacionada con el rechazo o los desafíos. Debido a que la relación entre MAOA y la agresión estuvo mediada por la actividad dACC, los autores sugieren que podría producir agresión a través de una mayor sensibilidad al rechazo social, en lugar de reducirla. Una posibilidad de por qué MAOA-L no se ha vuelto universal radica en la selección dependiente de la frecuencia: si todos fuéramos MAOA-L, sus ventajas desaparecerían. Si casi todos fuésemos MAOA-H, puede haber un nicho para que los individuos más agresivos puedan depredar.

Una razón puede ser nuestra historia evolutiva ha moldeado la mente humana de manera que tiende a perpetuar el conflicto intergrupal. La Hipótesis del Guerrero argumenta que, para los hombres, el conflicto intergrupal representa una oportunidad para obtener acceso a hembras, territorio y otros recursos. En promedio, los hombres muestran más actitudes xenófobas y etnocéntricas que las mujeres, pero también sugiere que el sesgo intergrupal se dirige principalmente a los hombres.

Sin embargo, cuando se examinan facetas de psicopatía más ajustadas, los datos son algo diferentes. Un estudio reciente mostró que el estilo de vida impulsivo y el comportamiento antisocial están relacionados con la estrategia rápida de Historia de Vida, o Factor 2, mientras que los rasgos manipuladores y afectivos, o Factor 1,  se correlacionan con la estrategia lenta caracterizada por un momento posterior de la madurez y reproducción sexual. También está positivamente relacionada con la aptitud física (y fertilidad) en humanos contemporáneos, y sugiere que existe una vía de Historia de Vida en la que los individuos psicópatas pueden seguir para optimizar el fitness ecológico. Y esa es el liderazgo, pues tiene claras ventajas evolutivas, como la adquisición de recursos y el éxito reproductivo con una inversión mínima.

Una primera implicación de esta perspectiva emergente es que los humanos, particularmente los hombres, pueden poseer mecanismos psicológicos que les permiten formar coaliciones capaces de planificar, iniciar y ejecutar actos de agresión en miembros de grupos externos, incluida la guerra, para calibrar sus respuestas basándose en una evaluación de la fuerza o la amenaza de una coalición masculina.

El papel del liderazgo en la resolución de problemas de coordinación y acción colectiva, que involucra diversos grados de conflicto, nos permite especular sobre la escala y su importancia en la evolución humana. Los líderes humanos no solo inician la acción grupal sino que también motivan, planifican, organizan, dirigen, monitorean y castigan para lograr la acción grupal. Pueden liderar democráticamente o despóticamente, desde el frente o desde atrás, y liderar grupos pequeños o muy grandes. Aunque existen consistencias filogenéticas entre el liderazgo humano y el no humano, la expansión del cerebro humano y el aumento asociado en el tamaño nuestros grupos ha creado un entorno de selección único para el liderazgo humano.

Éste surgió en especies prehumanas como un mecanismo para resolver problemas simples de coordinación grupal donde cualquier individuo inició una acción y otros le siguieron. Apareció para fomentar la acción colectiva en situaciones que involucran conflictos de interés significativos, como el mantenimiento de la paz interna en el que individuos dominantes o socialmente importantes surgieron como líderes. A su vez, el dominio se atenuó en las primeras sociedades igualitarias humanas que allanaron el camino para un liderazgo democrático y basado en el prestigio que facilitara la coordinación grupal. Posteriormente, el aumento en el tamaño del grupo humano seleccionado por poderosos mecanismos cognitivos, como la Teoría de la Mente y el lenguaje, que brindan nuevas oportunidades para que los líderes atraigan seguidores a través de la manipulación y la persuasión, donde persisten los tramposos. Por último, el aumento de la complejidad social de las sociedades que tuvo lugar después de la revolución agrícola produjo la necesidad de líderes más poderosos y formales para gestionar complejas relaciones intra e intergrupales: los jefes, reyes, presidentes y directores ejecutivos, que en el mejor de los casos brindan importantes servicios públicos y en el peor de los casos abusan de su posición de poder para dominar y explotar seguidores.

La psicopatía pervive, aunque es una supervivencia que se caracteriza por la marca de Caín, y continuará haciéndolo a lo largo de la historia. Una visión más clara de sus características adaptativas, especialmente en el contexto de la depredación, puede mantenernos a los demás a salvo. Por el momento.

 

“Sólo unos pocos prefieren la libertad;

la mayoría de los hombres no busca más que buenos amos”.

-Salustio

 

 

[Segunda parte]

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Referencias:

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Van Vugt, M., & Spisak, B. R. (2008). Sex Differences in the Emergence of Leadership During Competitions Within and Between Groups. Psychological Science, 19(9), 854–858.

 

Canción recomendada para la lectura:

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