Arqueología animal (1). La Edad de Piedra de los monos capuchinos.

Cognición Animal & Arqueología Cognitiva

 

Durante mucho tiempo el uso de herramientas, la creación de industria y, en definitiva, la cultura material se consideraron puramente humanos pero décadas de investigación lo han expuesto como falso y lo han puesto a prueba. Varias especies de aves, entre las cuales se encuentran los córvidos, empuñan palos y ramitas como herramientas. Los chimpancés, por su parte, pueden crear ‘lanzas’ para cazar mamíferos. Los orangutanes, además, han encontrado una solución ingeniosa para hidratarse: mastican la materia vegetal y la usan como esponja, absorben el agua difícil de alcanzar y luego se la llevan a la boca.

Escondido en un remoto valle del Parque Nacional Serra da Capivara de Brasil, un grupo de monos silbadores, Sapajus libidinosus, usa piedras de cuarzo redondas para romper anacardos en las raíces de los árboles y las rocas. A sus pies, los arqueólogos han encontrado restos de herramientas desechadas de al menos 3.000 años de antigüedad. Los chimpancés de Costa de Marfil han estado utilizando herramientas de piedra como éstas durante más de 4.000 años, por lo que el nuevo descubrimiento no es la evidencia más antigua conocida del uso de herramientas no humanas. Pero aún así, hay algo especial en estos capuchinos. Son, de hecho, los únicos primates no simios que las fabrican y utilizan.

Después de cuatro fases de excavación, el equipo arqueológico había excavado alrededor de 3.000 años de sedimentos, basándose en la datación por radiocarbono de las capas del suelo y, a día de hoy, siguen encontrando reveladoras herramientas de piedra capuchina. Curiosamente, el equipo de Falótico y Proffitt también notó cambios en el uso de la herramienta. Hasta hace unos 560 años, los capuchinos del lugar empuñaban adoquines relativamente pequeños que sufrieron daños de alto impacto, una señal de que a menudo fallaban en sus objetivos. Los investigadores piensan que, en ese momento, los capuchinos estaban comiendo alimentos más pequeños.

Desde entonces, los capuchinos de la Serra da Capivara han manejado piedras mucho más grandes, lo que implica que estaban consumiento alimentos más duros, y durante los últimos 300 años más o menos, según mostraron las excavaciones de Falótico, los capuchinos se han adaptado al tamaño de sus herramientas, ahora familiar, consistente con su estrategia actual de golpear las duras cáscaras de los anacardos y nueces de palma.

Durante al menos unas 450 generaciones, los monos que habitan este lugar parecen haber adaptado sus herramientas a las circunstancias. La excavación arqueológica más reciente ha proporcionado 122 artefactos de piedra capuchina de diferentes tamaños, y se cree que cada uno tiene una dureza o tipo de alimento diferente. Los autores afirman que es el primer ejemplo de variación de herramienta a largo plazo que se haya descubierto fuera de los humanos. O lo que es igual, una especialización de cada herramienta en función de los alimentos. Lo que hace realmente interesante el uso de herramientas de estos primates platirrinos es que nosotros, como especie, no somos únicos en tener un registro arqueológico detallado, o muy detallado. Esta excavación arqueológica de industria lítica en monos capuchinos muestra que esta especie de primates de Brasil tiene su propio registro arqueológico individual. Tiene su propia antigüedad y su propio registro arqueológico para el uso de herramientas.

Muchas de las piedras encontradas en los yunques (presumiblemente usadas para golpear nueces) son piedras de río que no están presentes en el área local que estudiaron los arqueólogos. Excepto, quizá, en o cerca de los yunques. Por lo tanto, es de suponer que fueron transportados con ese propósito. Ecológica y conductualmente, machacar las nueces por parte de los capuchinos parece tener fuertes paralelos con esta actividad en chimpancés que habitan en su hábitat africano. La presencia de abundantes yunques, recursos alimenticios alternativos limitados, abundancia de palmeras y que habitaran cerca de las palmeras de esta región para aprovechar sus frutos a nivel del suelo, probablemente contribuya a la explotación rutinaria de las nueces de palma por parte de los monos al romperlas con las piedras. Este descubrimiento proporciona un nuevo punto de referencia para las discusiones sobre la evolución del uso de herramientas y la cultura material en primates. El uso rutinario de herramientas para explotar los recursos alimenticios clave no se limita, entonces, a los grandes simios vivos y los homínidos ancestrales.

Las piedras más antiguas para martillar que se encuentran en este sitio son relativamente pequeñas y livianas, aunque están muy dañadas en casi todas las superficies y no tienen rastros de residuos de anacardo. Como tal, los autores proponen que estas herramientas alguna vez se usaron para fuentes de alimentos más pequeñas que los anacardos, a las que era difícil apuntar, creando más mellas y rasguños en la piedra. Posteriormente, hace unos 300 años, algo cambió. En este punto, las piedras que los capuchinos usaron para martillar parecen mucho más grandes que las que se usan actualmente, lo que sugiere que los monos todavía no apuntaban a los anacardos, y no fue hasta hace un siglo que los capuchinos en esta área comenzaron a usar rocas preparadas para golpear esas duras cáscaras de anacardo.

Junto con el hecho de que grandes yunques y fragmentos de yunque constituyen la mayoría de los artefactos de este nivel, la evidencia sugiere que la actividad de percusión capuchina en el sitio durante este período también se centró menos exclusivamente en anacardos y más en la apertura de alimentos más duros, como las nueces. Por lo que han encontrado hasta ahora, los autores no pueden decir si la misma población de capuchinos es responsable de esta historia de la herramienta de la ‘Edad de Piedra’, o si el registro arqueológico pertenece a múltiples poblaciones diferentes que residen en esta área en diferentes momentos . Tampoco está claro por qué estos cambios se hicieron en primer lugar. ¿Podría ser que los anacardos fueron alguna vez menos comunes en esta región, o que las herramientas más antiguas simplemente perdieron sus residuos de anacardo con el tiempo?

Leer estos resultados es difícil especialmente porque los monos apenas han cambiado su técnica de martilleo, solo el tamaño del martillo. Sin más contexto que lo explique, los autores simplemente deben concluir que, mientras que los capuchinos operaron dentro de la misma tradición de percusión de herramientas de piedra básicas durante al menos 3.000 años, implementaron esta tecnología para diferentes fines.

[Para más info, clickea aquí, aquí & aquí]

 

Referencias:

Falótico, T., Proffitt, T., Ottoni, E. B., Staff, R. A., & Haslam, M. (2019). Three thousand years of wild capuchin stone tool use. Nature Ecology & Evolution, 3(7), 1034–1038.

Fragaszy, D., Izar, P., Visalberghi, E., Ottoni, E. B., & de Oliveira, M. G. (2004). Wild capuchin monkeys (Cebus libidinosus) use anvils and stone pounding tools. American Journal of Primatology, 64(4), 359–366.

Proffitt, T., Haslam, M., Mercader, J. F., Boesch, C., & Luncz, L. V. (2018). Revisiting Panda 100, the first archaeological chimpanzee nut-cracking site. Journal of Human Evolution. 124, 117-139.

 

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