Neotenia (3). Un dilema obst茅trico.

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Neurociencia B谩sica & Evolutiva

Debido a que los humanos son actualmente los 煤nicos primates dependientes de manera estricta de la bipedestaci贸n, esto implica que la forma de nuestro cuerpo ha dependido de usar, para caminar, solo las dos piernas, y tuvieron que ocurrir desarrollos evolutivos importantes para alterar la forma de la pelvis femenina. Los machos humanos, de hecho, desarrollaron caderas m谩s estrechas optimizadas para la locomoci贸n, mientras que las caderas femeninas evolucionaron para ser una optimizaci贸n m谩s amplia debido a las necesidades de parto hace m谩s de 4,5 mya. Seg煤n indica el registro f贸sil de los homininos, dicho cambio postural exist铆a ya en Ardipithecus ramidus, especie que se sit煤a cronol贸gica y anat贸micamente como forma de transici贸n posterior entre la humanidad moderna y nuestro pariente vivo m谩s pr贸ximo, el chimpanc茅.

Las pruebas f贸siles del yacimiento de Aramis, en el cauce medio del r铆o Awash (Etiop铆a), apuntan hacia un mosaico de caracteres primitivos y derivados en esta especie. Entre los primeros se encuentran su morfolog铆a dentaria y el grosor reducido de la capa de esmalte en sus dientes, que sugieren una dieta blanda de frutos, hojas y tallos tiernos, como en el chimpanc茅, o la presencia de un antebrazo alargado y un pulgar oponible en el pie, indicativos de la retenci贸n de la capacidad de escalar los 谩rboles, condici贸n heredada de los simios africanos. Como caracteres derivados aparecen el canino superior, reducido y con forma de diamante, o sobre todo la morfolog铆a de la pelvis, similar a la de homininos posteriores cuya postura era ya inequ铆vocamente b铆peda, como Australopithecus afarensis, especie para la que junto a las evidencias anat贸micas se dispone del rastro de huellas f贸siles conservadas en el yacimiento tanzano de Laetoli.

De hecho, A. ramidus no es el 煤nico candidato a convertirse en el primer hominino representado en el registro paleoantropol贸gico tras el hallazgo de Sahelanthropus tchadensis en el yacimiento de Djourab, al Norte del Chad. As铆, el cr谩neo de esta 煤ltima especie, con una antig眉edad en torno a 7 mya y un volumen cerebral estimado en tan s贸lo 350 cm3, muestra el foramen magnum en una posici贸n inferior bajo el cr谩neo, no retrasada como en los simios, lo que sugiere una postura erecta. De igual modo, el descubrimiento de Orrorin tugenensis en los Montes Tungen de Kenia, con 6 mya y una anatom铆a m谩s humana que la de los propios australopitecinos, abre la posibilidad de que la bipedestaci贸n se adquiriese tempranamente en un entorno forestado, antecediendo en varios millones de a帽os al aumento de la encefalizaci贸n en el linaje humano, aunque con matices como los que comentar茅 ahora.

En general, a trav茅s de la evoluci贸n de la especie, una serie de estructuras en nuestro cuerpo ha cambiado de tama帽o, proporci贸n o ubicaci贸n para acomodar la locomoci贸n b铆peda y permitir que una persona se ponga de pie y mire hacia adelante. Para ayudar a sostener la parte superior del cuerpo aparecieron una serie de cambios estructurales en la pelvis. El hueso ilion se movi贸 hacia adelante y se ensanch贸 mientras que el hueso isquion se contrajo, estrechando el canal p茅lvico. Estos cambios ocurr铆an al mismo tiempo que los humanos desarrollaban cr谩neos m谩s grandes, o volvi茅ndose animales cada vez m谩s encefalizados, dando lugar a lo que conocemos como el dilema obst茅trico.

Esta hip贸tesis plantea que cuando los hom铆nidos comenzaron a desarrollar la locomoci贸n b铆peda, el conflicto entre estas dos presiones evolutivas opuestas se agrav贸 enormemente dando lugar a una tradeoff entre ambas y haciendo del parto un acto dependiente de asistencia externa. Sin embargo, el dilema obst茅trico ha sido cuestionado conceptualmente en base a nuevos estudios.

Algunos autores sostienen que la hip贸tesis del dilema obst茅trico supone que el parto humano ha sido una experiencia dolorosa y peligrosa a trav茅s de la evoluci贸n de la especie. Esta suposici贸n puede ser fundamentalmente falsa, ya que muchos an谩lisis iniciales se centraron en los datos de muertes maternas durante el parto, principalmente de ascendencia europea en Europa occidental y Estados Unidos durante los siglos XIX y XX, una poblaci贸n limitada en un momento de grandes cambios. El estudio sugiere que el aumento de la mortalidad materna durante este per铆odo de tiempo no se debi贸 a limitaciones evolutivas, sino al aumento del uso de la intervenci贸n m茅dica (que visibiliz贸 algunos problemas asociados), la medicalizaci贸n del embarazo y el parto, y las pr谩cticas socioculturales restrictivas de la 茅poca victoriana. Adem谩s, gracias a los avances en la obstetricia, buena parte de la humanidad no se halla sujeta ya al dominio de la selecci贸n natural en estos aspectos, por lo que estas reflexiones se quedan entonces en el campo de la mera especulaci贸n, aunque cabr铆a plantearse tales argumentos en otros grupos animales, como los probosc铆deos o los cet谩ceos, que muestran tambi茅n altas tasas de expansi贸n cerebral postnatal. Pero volvamos a nuestra especie.

Como ya sab茅is, somos animales tremendamente encefalizados. Esto implica que el tama帽o relativo entre cerebro y cuerpo puede ser un indicador de las capacidades cognitivas de una especie, siempre y cuando se tengan en cuenta las ventajas e inconvenientes de estas aseveraciones. Las ventajas las encontramos al comparar, por lo general, el cociente de encefalizaci贸n entre distintos 贸rdenes y parv贸rdenes de animales para predecir una mayor complejidad en el repertorio conductual e inteligencia de aquellos cuyo tama帽o relativo sea mayor, a excepci贸n quiz谩 de la comparaci贸n entre primates y cet谩ceos, sobretodo entre simios y odontocetos. Por ejemplo, encontramos dicha relaci贸n al comparar el cerebro de un gorila y un caballo (distintos 贸rdenes), o el de un gorila y un mono capuchino (distintos parv贸rdenes), pero no al comparar el de un chimpanc茅 y un delf铆n mular. En estos y otros odontocetos encontramos no s贸lo un mayor tama帽o absoluto sino tambi茅n relativo en comparaci贸n con nuestros parientes m谩s cercanos. Por lo tanto, habr铆a que observar otras variables como la altricialidad, los estadios de neurog茅nesis y poda neuronal, la cultura acumulativa, el medio o los recursos tr贸ficos, as铆 como a la citoarquitectura y conect贸mica cerebrales como l铆mites del coeficiente de encefalizaci贸n para explicar la inteligencia.

Asimismo, las dimensiones del cerebro en un elefante neonato representan un 35% de las del adulto y en el delf铆n mular un 42%, valores que resultan pr贸ximos al del chimpanc茅, en un 36%, aunque superiores al de los humanos, con un 27%. En todo caso, aqu铆 intervienen otros factores, que servir铆an de contrapeso a lo argumentado, como el hecho de que la reducci贸n extrema de los elementos esquel茅ticos que conforman la cintura p茅lvica y las extremidades posteriores de los cet谩ceos, en el curso de su adaptaci贸n al medio acu谩tico, se tradujo en la desaparici贸n de las limitaciones anat贸micas sobre el parto descritas anteriormente, lo que posiblemente ha permitido alcanzar en ciertas especies de odontocetos, como delfines y marsopas, una encefalizaci贸n bastante superior a la de los grandes simios sin necesidad de que se vea acompa帽ada de un aumento en el grado de altricialidad de sus neonatos, algo que resultar铆a inviable en su entorno acu谩tico. Pues es posible, que la dependencia o altricialidad, s铆 expliquen este dilema en nuestra especie a trav茅s de un elemento del neurocr谩neo que conocemos como fontanela.

La fontanela (anterior y posterior) es una caracter铆stica anat贸mica del cr谩neo humano infantil que comprende cualquiera de las brechas membranosas suaves (suturas) entre los huesos craneales que forman la calvaria de un feto o un beb茅. Las fontanelas permiten un r谩pido estiramiento y deformaci贸n del neurocr谩neo a medida que el cerebro se expande m谩s r谩pido de lo que puede crecer el hueso circundante, dando lugar a una mayor expansi贸n craneal y durante mayor tiempo que determinar铆an la conservaci贸n de los caracteres infantiles, conocida como neotenia, e impulsando a su vez duraci贸n de la gestaci贸n y altricialidad en humanos en comparaci贸n con otras especies, como el chimpanc茅, cuyas suturas sellan mucho antes teniendo, adem谩s, una mayor gestaci贸n en t茅rminos relativos (que no absolutos) con nuestra especie. Es m谩s, probablemente hablemos de un rasgo relativamente reciente pues no est谩 presente en otras especies homininas, como Austrolopithecus africanus.

De hecho, se cree que la gestaci贸n en humanos es m谩s corta que la mayor铆a de los otros primates de tama帽o comparable. La duraci贸n de la gestaci贸n en humanos es de 266 d铆as, u ocho d铆as menos que los nueve meses, y se cuenta desde el primer d铆a del 煤ltimo per铆odo menstrual de la mujer. Durante la gestaci贸n, las madres deben soportar el coste metab贸lico del crecimiento de los tejidos tanto de s铆 mismas como del feto, as铆 como la tasa metab贸lica cada vez mayor del feto en crecimiento. Los datos comparativos de mam铆feros no primates y primates sugieren que existe una restricci贸n metab贸lica sobre cu谩n grande y energ茅ticamente costoso puede crecer un feto antes de que deba abandonar el cuerpo de la madre y, probablemente, este per铆odo de gestaci贸n m谩s corto sea una adaptaci贸n para garantizar la supervivencia de la madre y el ni帽o porque conduce a la altricialidad o dependencia postnatal.

En definitiva, el cerebro y el tama帽o corporal neonatales han aumentado en el linaje hominino, y la inversi贸n materna humana es mayor de lo esperado para un primate de nuestra masa corporal. La hip贸tesis del dilema obst茅trico sugiere que para poder tener un parto exitoso, el beb茅 debe nacer cada vez m谩s pronto, haciendo que el ni帽o sea cada vez m谩s prematuro en su desarrollo y que esta sea una (de las muchas claves) por las cuales nuestro potencial como especie ha alcanzado las cotas que conocemos. Que nos ha hecho dependientes del mundo social que nos rodea, vulnerables eso s铆, pero que a trav茅s de la pleiotrop铆a antag贸nica se premiera tambi茅n la juventud extendida y un mayor tiempo para madurar, para aprender y equivocarnos, m谩s sensibles a la construcci贸n de nuestras propias pautas y a los nichos culturales, y que, siendo as铆, yo no ver铆a un dilema.

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